
Nosotros somos llamados de Hermanas o Hermanos- aunque haya algunos que son Sacerdotes, para destacar que nuestra fraternidad es más importante que las funciones que son ejercidas.
Vivimos en comunidades de cuatro o cinco en una casa que se parece, normalmente, a otras casa del poblado ; nosotros somos llamados de “prieurés’.
Nosotros fuimos llamados a vivir nuestro bautismo en este modo de vida particular, que es la Vida Religiosa ; vivir bajo un mismo techo, compartir la misma mesa, compartir las finanzas, vivir el celibato consagrado, escoger estar disponibles, traer una referencia a los responsables y a los otros miembros de la comunidad, según nuestra regla de vida.
El mundo rural no se limita sólo a los agricultores. El se encuentra hoy bastante diversificado y en plena evolución. Nuestra misión va, prioritariamente, a las regiones y a las localidades donde la fe cristiana es poco vivenciada. Queremos conservar una mirada positiva sobre el mundo del siglo 21, con sus investigaciones y sus zonas oscuras.
El Hijo de Dios vivió como “un hombre entre los hombres”.
Así siguiendo, como Cristo nosotros participamos de la vida de los hombres.
Entre los Hermanos y las Hermanas, algunos tienen un trabajo asalariado como vendedor, auxiliar, farmacéutico, formadora, educadora, trabajador agrícola... al mismo tiempo que participa de asociaciones diversas en la propia ciudad o en la ciudad vecina. Otros, o los mismos, están encargados del acompañamiento pastoral, el apoyo a los laicos con responsabilidades, las asociaciones religiosas, los equipos de acción católica, las asociaciones de solidaridad, la formación bíblica local o diocesana, etc.
Estamos estrechamente ligados a la misión de la diócesis para donde somos enviados. Es en la Iglesia y con los otros cristianos que queremos vivir y testimoniar el Evangelio.
Las comunidades de Hermanos y Hermanas de África y de Brasil están más dedicados a un primer abordaje del Evangelio y a las acciones de desenvolvimiento rural.
Nuestra forma de vida evolucionó bastante, así como la sociedad y la Iglesia. Ella lo hará todavía más, conservando lo fundamental.